lunes, 28 de mayo de 2012

Al final, fue oprobio sin fin

 Hoy morí. No tenía planes de hacerlo, tampoco lo vi venir, y es por eso ¿no? No puedo decidir cuando morir, no tengo el control para tal decisión. Simplemente pasa como el aire a los pulmones, así de simple. Fue un error mío, algo que venía arrastrando hace tiempo ya. Toda esa maraña de maquinaciones desembocó esta tarde. Esa seguidilla de sorpresas y misterio; de trampas y niebla.

 Pensar que ingenuamente creí que nunca volvería a morir. No como antes, no quiero volver a vivir esta mierda de nuevo. Te lo pedí incluso, pero vos hiciste caso omiso. Seguís jugando a ese juego macabro y morboso, de disfrute incierto, de reglas que no existen. No sé cuando vas a terminar con todo esto, sólo sufro y muero a cada rato. Una parte de mí lo sigue deseando, la parte más masoquista de mí por supuesto. Otro sentido no le veo sino es placer por morir. ¿Esperanza? Palabra rara, eso no existe en mí. Lo compruebo cada día que va pasando, cada vez que cambio palabras por sonrisas.

 Volver a morir, volver a ese pico montañoso de nuevo sin tener siquiera que escalar. Recordar la crisis económica del '30, pero olvidándonos de todo lo demás salvo el sentimiento global que se vivió. Pienso en muñecas, pero me doy cuenta que no me gusta jugar con muñecas. Pienso en afeitarme, pero ya lo hice esta mañana. Pienso en cartuchos, pero no tengo en donde ponerlos. Pienso en blanco, y me doy cuenta que duele. Pienso en fuego, y me doy cuenta que es indoloro y rápido. ¿Qué raro no? No tiene sentido, ¿verdad? Aun así es lo único en lo que puedo pensar cada vez que me veo lejos de vos. Cada vez que me sumo en el pozo más profundo y oscuro que pueda haber.

 Sos demasiado alegre para mí, demasiado feliz, rápida, interesante, importante... Pero no importante para mí, sino importante como persona. Sos lo más grande que pude conocer. Yo soy el desgraciado, el eterno rechori de un alma en pena. Ni siquiera sé que mierda es un rechori, lo puse porque supuse que sonaba bien en mi cabeza. Por lo visto sigue siendo la misma mierda sin sentido que la última vez. Un manifiesto en contra de la felicidad de la población mundial.

 Tantas veces morí que empieza a gustarme. Y no sólo me gusta el hecho de morir, sino de que nadie se entere. Nadie debe saberlo, nadie puede ayudarme realmente. Ni siquiera vos, el forzamiento no me sirve, y de otra forma no te veo por estos lares.

 No quiero, me lo prohíbo. No sé porque, me moriré sin haberte imaginado. Espero verte de nuevo. Mañana quizás. Morir de nuevo ya se me hizo costumbre sana y natural.

 Mejor te olvido, no te busco, y no te pienso. ¿Todos felices? Ahora si me disculpas, debo seguir muriendo un rato más. Nos vemos del otro lado.

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