lunes, 25 de junio de 2012

El submarino se sumerge, pibe

 ¡Míralos! ¡Tan libres ellos! ¡Si tan sólo supieran que tan valiosa es su liviana libertad! Incluso para el más obeso de ellos va todo lo que les digo. El alto debería encontrar, también, gran regocijo en mis sinceras palabras. ¡Oh! Como los envidio señores. Los veo pasar a mi lado y no puedo evitar esos pensamientos de arrojo para con mi carga. Quiero simplemente soltar todo y que los pisos que reposan bajo mis pies, se hundan tragando todo lo que me aqueja (por lo que es preciso alguna especie de soga salvadora para yo no sucumbir también).

 El desgarro es inminente, no intentes negarlo. Las venas comienzan a hincharse; los músculos pierden su entereza y no son más que pan mojado. Es una lástima que no haya leche y chocolates. ¡¡Llegó el invierno!! El frío me enamora y me atrae... Pero hay que seguir caminando, olvidando y removiendo cualquier tipo de queja. ¡Sea hombre carajo! ¡Acá no está su mamita para salvarlo, ni pa' llevarle ese trasto por usted! ¡Su sangre cuenta con usted! No afloje el paso o lo mando a fusilar pibe.

 Lo más normal del mundo hasta el 82. Vamos re rápido, pero es por lo impar del camino. Un pasillo sin fin, y los números distan de acabar. Mi mano no puede esconder lo que mi cara si. Aún así, la satisfacción aunque tardía, ha llegado por fin. Mis muecas son sólo muestras de fanfarronería hacia los vidrios (temo trompadas de seres vivos si los llegara a mirar). Es todo un engaño; mis pies se han adelantado tantas veces entre ellos, que en breve moriré. Tantas cosas que quería decir... espero que Eterdeo halle seguridad, facilidad y madurez en sus dichos. ¡Adiós hermoso y cruel mundo! Adiós hermosa y loca vida; Q-------.

 -Tiene rueditas ehh.
 -(sonríe y ríe entre dientes) Que hija de puta... (sigue ríendo con cara de maníatico)

No hay comentarios:

Publicar un comentario