miércoles, 27 de junio de 2012

Transmitiendo en diferido

-...dijo "Pucho", y echó a correr.
-Es una historia de lo más interesante pero...
-Quedé solo, rodeado de cuervos que no hacían más que mirarme, con sus ojos que parecen tragarse la luz.
-... pero deberé cortarte la cabeza lo mismo.
-No supe que hacer. Si moverme o quedarme quieto; si seguir mirando o cerrar los ojos; si llorar o gritar; si caer muerto o hacerme bolita... que graciosos esos bichitos, ¿no?
-Llevás hablando más de horas sobre lo mismo. No des más vueltas por favor, tengo un trabajo que hacer y necesitaré de toda la cooperación posible...
-Al final me rendí ante la eterna quietud física y mental. Es que si uno sigue pensando a igual intensidad que el corazón, eventualmente termina repercutiendo en sus manos y en su rostro... lo descubrí hoy mismo, ¿sabe?
-Eso es muy interesante, pero no puedo evitar pensar que me está tomando por un idiota pomposo. Por favor, limítese a callarse y dejar que mi hermosa hoja separe su lastimosa cabeza de su cuerpo.
-(silencio)
-¡Excelente! Sabía que entraría en razón. Ahora, si me mira a los ojos de esta forma, todo termin-
-¿Le conté lo qué me pasó hoy? Es una historia de lo más hilarante, confusa y quizás triste para algunos.
-Por dios no... Aquí vamos de nuevo...
-Ella dijo "Pucho", y echó a correr.
-¡JESUCRISTO Y LOS SANTOS EVANGELIOS! ¡COMO LA DISFRUTÁS HIJO DE PUTA!
-Quedé solo, rodeado de cuervos que no hacían más que mirarme, con sus ojos que parecen tragarse la luz.
-(empieza a llorar desconsoladamente)
-No supe que hacer. Si moverme o quedarme quieto; si seguir mirando o cerrar los ojos; si llor-
-(se autocorta la cabeza)
-(se sorprende levemente, algo irritado) ¡Típico! Típico de estos psicólogos de la New Age. Más vale que ni piense en que le pague la sesión que no llegó ni siquiera a la hora.

 Saliendo del lugar, se encuentra con una persona de similar estatura y contextura.

-¿Me puede decir la hora? (todavía algo exaltado).
-¡Como no! Son las 10 de la tarde.
-Gracias.
-¡No hay de que!
-(se vuelve sobre sus propios pasos con media sonrisa en el rostro) ¿Le conté lo qué me pasó hoy? Es una historia de lo más hilarante, confusa y quizás triste para algunos.
-Pues... creo que no. De hecho es la primera vez que le-
-Ella dijo "Pucho", y echó a correr...

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